
En esa mañana, fría y lluviosa decidimos darnos el último adiós...
Cerré lentamente mis ojos, dejando caer de ellos, las cálidas lágrimas de tu recuerdo...
No puedo creer que me halla alejado de ti por esa bendita estupidez, aún recuerdo nuestros paseos por el campo, nuestros momentos de amor y amena compañía; por eso quiero qué sepas que estés donde estés, siempre estaré a tu lado, sea como sea, estaré ahí contigo.
Cuando te vi por vez primera, quedé varado en tú mirada sin saber como actuar, sólo le dije al viento que te amaba. En ese momento me sentí pleno cuando a mis palabras contestaste con un simple Te Quiero, lo acompañaste con una dulce sonrisa que hasta hoy es difícil de olvidar. Díme sí es difícil de olvidar aquellas palabras, que dijiste sin pensar, hasta el día de hoy las puedo recordar ...
¿Las recuerdas tanto como yo?
"Quisiera decirte muy suave al oído, que amo tus besos y muero en tus brazos".
Aquel día en que te fuiste, lo recuerdo como si fuese ayer. Me dolió tanto cuando sólo al final soltaste un muy dulce y dolorido Te Amo, me costó demasiado estar sin ti todo éste tiempo, ya no resisto no estar a tu lado.
Te recuerdo con cada amanecer, atardecer, anochecer y siempre cada milésima de éste maldito tiempo me recuerda que ya no estas aquí haciendome compañía.
Besando esos dulces labios sabor a miel, creía que todo era mágico pero aquel 27 de diciembre de 2009, comprendí que en la vida no todo es color de rosa; ese día me dejaste abandonado en esta niebla turbulenta, alejado de todo lo bueno para mí. Te alejaste y sin mi consentimiento, esa maldita enfermedad acabo con tu vida y he aquí con la mía...
¿Lo recuerdas?
Creíamos que todos estarían felices pero no fue así, sólo una persona y de la que menos imaginabamos, intentó de todo para separarnos, hasta el día de hoy, me pregunto...
¿Por qué solías llamarla amiga?
Ella nunca mereció tú amistad y mucho menos tú cariño, y pensar de que por esa persona estuvimos a punto de separarnos, pero...
¿Sabes qué?
No me interesa, ni me interesó lo que hizo, sólo me importabas tú y nadie más. Por eso hoy en éste día decidí por fin y de una vez por todas quitarme la vida, para volver a estar contigo. Tú eras la única luz dentro de toda mi oscuridad, por eso necesito de tus besos, tus abrazos y por más de que todo sea en vano, necesito tenerte un tanto más cerca. He hecho de todo para pagar todo error cometido. Algo en mí corazón, me hace sentir de que nuestro lugar será el edén y sí para estar contigo tengo que quitarme la vida, estoy dispuesto a hacerlo de verdad y es de sentimiento.
Hace tiempo que estoy muerto, lo estoy desde ese día en que te fuiste al cielo.
Por eso al terminar de escribir ésta carta, dejo caer el bendito cuchillo que cortó lenta y dolorosamente mis venas.
Ahora sé que dentro de poco estaremos juntos y que nada, ni nadie ya nos podrá separar...
Te Amo!

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